miércoles, 21 de octubre de 2015

Tocada



Hace tiempo leía o escuchaba, no lo recuerdo, que somos más espejos que ventanas, y es que, no sabemos ver a los demás como son sino como queremos que sean.

Y llega un punto que te importa tanto todo que deja de importante cada cosa, cada lugar, cada persona… Entonces caes en la cuenta de que sigues estando absolutamente sola. Continúas con el mismo equipaje de mano desde hace años pero aún más pesado, arrastras heridas de batallas inacabadas por todo el cuerpo, la mente nublada y una sensación trillada de derrota.


A vencido el camino, el viento te ha tumbado si, ahora tienes arena hasta en la boca y ya ni si quiera escupes barro… Permaneces jodidamente sola en un desierto que con el tiempo has ido cultivando. Te preguntas de donde cojones sale esta mierda de duna o el maldito cactus de en frente, no sacas nada en claro y te detienes. Paras, ya no escuchas el sonido del viento, estás completamente pérdida en tu propio y condenado infierno. El silencio suena atronador en este lugar y es que se acabaron los momentos, se terminaron las escusas y las ansias de justificarte. No más, ya no. 

domingo, 27 de septiembre de 2015

Perdida


Sin encuentro, ni rumbo alguno, tal cual.

Presagiando como pájaro de mal ahuero destinos inciertos llenos de dolores de cabeza y tardes lluviosas tras el cristal.

Sentada, abatida y desilusionada con el mundo, que de tanto cuento me dio tiempo a descontar las cuentas y terminar con el desencanto del encantamiento tras el hechizado desdicho…Y entre dicho y dicho me extravío. Trastabilleo entre palabra y palabra enmudeciendo en los huecos de cada vocal, da igual sílaba asonante o consonante, nada tiene sentido ya.

Llega el invierno. Y no hay mantita ni brasero sin tus brazos.

Continuo manteniendo el equilibro a ambos lados del precipicio, aún no sé cómo diantres llegue hasta aquí.
Tiembla la cuerda y yo ya considero el caer como la opción más aceptable hasta el momento.

Alas, descreciendo a medida que trascurre el tiempo.

Me abrazo con tanta fuerza a esta incertidumbre que me duele el cuerpo ya.

El agotamiento funde de negro todos los sentidos y olvido que fui grande, tan grande que brillaba en tus ojos mientras aguantaba la quietud de nuestro universo.

Aferrarme/te/nos.

Quererte de lejos…


Buscando la salida o entrada, yo que sé…

sábado, 12 de septiembre de 2015



Más humana…

Así es como precisamente no me siento hoy. Hoy me parezco animal, una bestia parda que arrasa con todo sin mirar atrás, huyendo de esa “humanidad”, de la alta especie llena de hipocresía y egoísmo. Que resuma superioridad y no es capaz de morir por la boca a pesar de que dentro, muy dentro de esas cabezas y corazones no hay ni pizca de aquello que llaman amor. Si amor, y no estoy hablando de “ñoñerías” (como dirían algún@s) hablo de esa capacidad que la naturaleza le da a las bestias pardas para amar, amar a sus hij@s o a los hij@s de otr@s.

Y me siento cada día más vacía y llena de mierda, porque prefiero seguir siendo bestia parda o una “cabra loca” que llamarme humana y encasillarme dentro de una categoría que por tal de hacer daño hace ojos que no ven corazón que no siente todo el rato. Está el refrán muy trillado ya señor@s.

Los human@s a veces olvidamos algo que los animales por naturaleza ya saben, menos apalear a tod@s aquell@s que te tienden una mano y más amar.


Un poco más de humildad y respeto, hagamos acopio de ser human@s de verdad.

domingo, 30 de agosto de 2015



Cerrar y abrir, parar y correr…volar…

Abrir mis brazos y rodearte, sentir tu piel y tu sonrisa en mi hombro…

Acordarme a que sabe la felicidad de volver a besarte. Recordar los labios tan suaves que tienes… y enloquecer.

Deslizar mis manos por tu espalda y sentirme en casa.

Una casa a la deriva y sin tregua.

Hoy me toca pernoctar fuera, deseando encontrarte, enredarnos y destrabarnos, volver hacerlo por el placer de disfrutarlo…

Ansiando volver a verte doblar la esquina y que esa sonrisa ilumine tu mirada desbocando mi corazón…correr tras los latidos para morir en un roce de nuestros labios y notar esa sensación de que despegamos del suelo, solo estamos tú y yo, el mundo se quedó allí muy abajo…

Te echo tanto de menos que ni si quiera sé cómo explicarlo.


Deseando que la vida, la suerte o lo que sea, me permita llegar todos los días a casa.

viernes, 3 de julio de 2015



Quien quiere conseguir algo, encontrará un medio, quién no, una excusa. Stephen Dolley

Ahí estoy, atascada, detenida en la eterna excusa, cubierta de unas dudas y un miedo envolventemente excusable, que de tanto dar vueltas la cola fue comida ya por la pescadilla hace tiempo.

Quizás si dedicásemos menos tiempo a buscar una salida por la tangente, nos daría menos pavor el hecho de buscar aquello que anhelamos y que tememos encontrar. Y es que golpearte con la verdad de bruces resulta algo complicado, sobre todo, si esa certeza no cumple tus expectativas. Pero así son las cosas, o corres o andas, sentarse hoy no es opción.

Comienzo a entrar en la fase de incertidumbre, de duelos por pérdidas que aún no sucedieron… allí voy… viento en pompan, si en pompan, soy así de lista, con el culo cuesta abajo y sin frenos.

Más vale construir que destruir, hay que llegar a comprenderlo…

O dejar que me explote la cabeza en tantos pedazos que el dolor se diluya en todos ellos y se extinga. ¿Ves? Se me pira la pinza.

No, en serio, ¿por qué no intentarlo?

Muévete, deja ya el camino hacia la excusa, la tangente y busca el camino del medio, se constante y no te detengas.


Lo vas a lograr.

viernes, 24 de abril de 2015

Demonios

Han pasado años, casi un cuarto de siglo desde que puse los pies en el mundo…

Vivo en una eterna batalla día tras días, luchando candentemente contra mis demonios. Diablos, que al fin y al cabo, no deja de ser una parte apestosa de mí ser.

Vuelven sigilosamente asomando la cabeza, sin permiso, por el quicio de la puerta, y yo, observo sentada en el sofá, abatida por el desaliento que conscientemente dejó aquel lucifer, tiempo atrás.

No te confundas, esto no es el infierno.

Levanto bandera blanca en esta guerra. Quiero parar de pensar, de sentir, de combatir conmigo misma en el sin fin de insignificantes que cuestionados desacreditan el ideal, mi límite a superar…

Que duro es enterrar los gritos de la tormenta cuando lo único que deseas es entrar en ella, correr, escapar, diluirte…


Demonios…están en todas partes, allí, aquí… viviendo en mí. 

jueves, 16 de abril de 2015

16-04-15


Esta travesía entre tu boca y la mía que acortamos con rápidas exigencias al reducir la distancia entre nuestros labios.

He llegado al destino sin perderme, y en cambio, me siento más desorientada que nunca.
Descubrirte/me así piel contra piel… ¡Pero qué bonita eres joder!

¿Agobio?

Las horas junto a ti pasan como un bum rápido, un estallido de lo cotidiano lleno de este matiz feliz que si no te paras a mirar a penas se percibe, pero para mí, para mí es cada detalle desde que cruzas la puerta hasta que vuelves a marchar tras el beso del adiós.

Lo es todo y deseo que lo sepas.

¿Sabes cómo lo sé?  Lo veo en la guerra de cosquillas, en el enfado momentáneo tras mi comentario poco apropiado, en la tapa del váter levantada, en el sonido de tu voz llamándome desde el salón, en las caricias desesperadas, en mi cara de boba para hacerte sonreír…

Es cada instante… cada momento que sé que estoy contigo siendo simplemente nosotras.
Y no dudo de que esto es lo que quiero… Porque el miedo no es nada, absolutamente nada comparado con la felicidad de poder verte despertar a mi lado…


Sin más… 
Te quiero, pero eso ya lo sabes.

lunes, 13 de abril de 2015

Tristeza


Ha vuelto, está aquí… a mi lado o quizás en el aire,  adueñándose de todo el  espacio, de mi cuerpo, de mi ser…

Un escalofrío me sacude duramente de pies a cabeza, se me eriza la piel. Vuelve, vuelve cada vez que flaquean las fuerzas, retorna voraz, hambrienta por saberte vencida. Se amolda perfectamente al vacío hueco que dejo tras mis lágrimas y reina monarca de mis sentimientos tergiversa, a sus anchas, mis sentidos…


Allí está... dura, fría, levantado su mazo, partiéndome en dos el pecho. Y lloro, lloro con rabia, con fuerza pero sigo impávida en el sitio, creciéndome en la adversidad porqué sé lo lejos que está de vencerme y aunque ella no lo sepa, se volverá a marchar, saldrá por donde ha venido…

lunes, 30 de marzo de 2015

Vivir de verdad...

Ya no hay tiempo…

Tiempo para querer quererte de la forma que quieres.

Tiempo para demostrarle al mundo quien soy.

Tiempo para el deseo.

Tiempo para el sueño.

Tiempo, al fin al cabo, para mí, para ti, para ellos/as.

Tiempo para decirte/le te añoro.

Tiempo para apreciarte/le/me.

No, ya no lo hay…


Hemos permitido que el tiempo gaste la vida por esperar, inconscientes del mundo alrededor, sin valorar la plenitud de estar vivos, sobreviviendo en el bullicio de tercos chillidos que gritándonos jamás, nunca, siempre hundidos/as. Convenciéndonos estar en una precaria felicidad indeseada por todos/as, sin caer en la cuenta que tú decides ser quien eres. Eliges desistir de subsistir en el eterno suspiro del tiempo, para vivir en la “compleja” felicidad. Tomar el dejar de poner en entredicho lo que ya dicho fue. Caminar hacia delante sabiendo que no te será suficiente el conformarte. Olvidar culpar al tiempo...
Hay que joderse, cuanto tiempo desperdiciado en absurdos huecos sin sentido.
Entiéndeme, y si no lo haces, levántate y corre, consiente que el consumido estrés se atrinchere en tu regazo y despilfarre, sin tu saberlo, tu vida, vida que no te pertenece, vida que tú no estás viviendo.
Suelta la idea de que no hay tiempo para más… y comienza hoy a vivir, vivir de verdad.

martes, 24 de marzo de 2015

Aunque ya no sirva...



Llevo días, de alguna manera, atrapando con lazos el último recuerdo, reprimiendo la visión de tu rostro entre sábanas blancas en el ambiente gélido. No deja de ser una evocación dolorosa, acepto el recrearme de una manera masoquista por tal de tenerte anclada a mi presente de la única forma que puedo. Y es que no quiero olvidarte, sé que quizás deje de doler en algún momento o tal vez no. Pero correré el riesgo.

Que duro es no haberte dicho te quiero a tiempo, son de esas cosas que siempre dejamos para después, que damos por sabidas y que luego recapitulas una vez ya no pueden ser escuchadas.

Aceptar… Pretender que la realidad no cambió, que la vida sigue tal cual, pero lo cierto es que ya no estás, ni vas a estarlo. Así que sí, al menos hoy, me niego a permitir que este dolor abandone mi ser, si es la única manera de tener un trocito de ti conmigo.

Aunque no ya sirva…


Te quiero abuela.

domingo, 4 de enero de 2015



Tiembla bajo la sábana, el miedo sacude duramente cada parte de su cuerpo y ella, cobarde no se desgasta en evitarlo.

Sigue, a pesar de lo años, sintiendo un pánico aterrador a las tardes frías y oscuras de invierno, al silencio que amenaza con despedazar cada partícula de valentía que recrea tras la manta.

Allí está, perdiendo los segundos mientras idea un plan que la enloquece aún más, tratar de articular el auxilio que le haga funcionar de alguna de las maneras, para poder escapar de la encerrona que su cerebro orquesta muy a su pesar.

No puede continuar esperando, ansiando blandir una espada que no tiene y matar unos monstruos que no existen. Se está volviendo loca y lo sabe.

Nadie, ni si quiera ella hace nada por impedirlo. Va cayendo, como un yunque desplomándose a trecientos kilómetros por hora desde lo alto de un rascacielos.

Y en vez de desplomarse, debería estar soñando…


Sigo esperando que alguien encienda la luz cada maldita noche…