Sin encuentro, ni rumbo
alguno, tal cual.
Presagiando como pájaro
de mal ahuero destinos inciertos llenos de dolores de cabeza y tardes lluviosas
tras el cristal.
Sentada, abatida y
desilusionada con el mundo, que de tanto cuento me dio tiempo a descontar las
cuentas y terminar con el desencanto del encantamiento tras el hechizado
desdicho…Y entre dicho y dicho me extravío. Trastabilleo entre palabra y
palabra enmudeciendo en los huecos de cada vocal, da igual sílaba asonante o
consonante, nada tiene sentido ya.
Llega el invierno. Y no
hay mantita ni brasero sin tus brazos.
Continuo manteniendo el
equilibro a ambos lados del precipicio, aún no sé cómo diantres llegue hasta aquí.
Tiembla la cuerda y yo
ya considero el caer como la opción más aceptable hasta el momento.
Alas, descreciendo a
medida que trascurre el tiempo.
Me abrazo con tanta
fuerza a esta incertidumbre que me duele el cuerpo ya.
El agotamiento funde de
negro todos los sentidos y olvido que fui grande, tan grande que brillaba en
tus ojos mientras aguantaba la quietud de nuestro universo.
Aferrarme/te/nos.
Quererte de lejos…
Buscando la salida o
entrada, yo que sé…

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