jueves, 16 de abril de 2015

16-04-15


Esta travesía entre tu boca y la mía que acortamos con rápidas exigencias al reducir la distancia entre nuestros labios.

He llegado al destino sin perderme, y en cambio, me siento más desorientada que nunca.
Descubrirte/me así piel contra piel… ¡Pero qué bonita eres joder!

¿Agobio?

Las horas junto a ti pasan como un bum rápido, un estallido de lo cotidiano lleno de este matiz feliz que si no te paras a mirar a penas se percibe, pero para mí, para mí es cada detalle desde que cruzas la puerta hasta que vuelves a marchar tras el beso del adiós.

Lo es todo y deseo que lo sepas.

¿Sabes cómo lo sé?  Lo veo en la guerra de cosquillas, en el enfado momentáneo tras mi comentario poco apropiado, en la tapa del váter levantada, en el sonido de tu voz llamándome desde el salón, en las caricias desesperadas, en mi cara de boba para hacerte sonreír…

Es cada instante… cada momento que sé que estoy contigo siendo simplemente nosotras.
Y no dudo de que esto es lo que quiero… Porque el miedo no es nada, absolutamente nada comparado con la felicidad de poder verte despertar a mi lado…


Sin más… 
Te quiero, pero eso ya lo sabes.

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