...
He buscado cobijo bajo las sábanas de pelo y muerto de calor
mientras me deshacía en llanto.
Tras la llorera, he caminado por un duerme vela angustioso
lleno de pesadillas donde la realidad no podría estar más viva. Y al despertar,
me he vuelto a acostar ¿qué más da? Si ahí fuera esta todo igual, si yo lo
intento, y lo reintento mil veces más…Pero nada cambiará.
Te has auto invitado a mi cama, entrado desarropándome con
un fuerte tirón de las mantas, agarrándote a mi espalda, y a la vez,
apresándome al cabecero de la cama, como si tan solo considerase la
posibilidad, la remota verosimilitud de escapar.
Entonces, has apretado mi alma tan fuerte que...

No hay comentarios:
Publicar un comentario