viernes, 29 de junio de 2012

Día de tormenta

(26-06-12)


Hoy me apetece más que nunca salir corriendo, quedando pendiente cerrar la puerta y tirar la llave, reventarme los oídos con una canción que me descargue, alguna de marea o extremoduro.
Estrés, quizás, no todo el que debería. Pero por algo o no, soy feliz.
Se desmorona el mundo hay fuera, y yo, solo quiero poder abrazarte y sentir esa seguridad, si, la misma  de cuando estas huyendo desesperadamente de algo y ese algo se desvanece. La misma que cuando te despiertas un sábado a las ocho de la mañana y tienes tres horas más por delante para dormir. La misma de no perder el bus y llegar a tiempo. La misma de quererte así y sentirme querida de igual forma.
Y es que después de cada tormenta siempre llega la calma. Entre la cortada respiración fugo la satisfacción que emerge de tu mirada. Hacerte llegar con lágrimas en los ojos y derramarme por tus mejillas acariciando tu piel con miedo a que, tan solo seas uno de mis muchos sueños tan reales y efímeros.
Agonizo en el calor de la noche suplicando tus besos, ansiando respirarte, deseando rozarte con la punta de la nariz y deslizarme por cuello, delimitando ese juego que me vuelve loca, desquiciando mis ganas de ti, ahogando esta ausencia a golpes de lágrimas en  mi almohada…
Queriendo y necesitándote un poco más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario