Clon,
clon, clon…pom.(Silencio)
Calló
el mundo. ¿Yo? Te miro ¿Quién sino tú, haría que volase?
Pom,pom,pom,pom,pom,pom…pom…
pom… pom.
Haces
que se me pare el corazón cuando, sin querer, te muerdes el labio.
No
consigo respirar si estas tan cerca y te apartas el pelo (de esa forma),
mientras me miras.
Caemos
en la cama… Y siento que podemos subir el Himalaya, así sin respirar, entre el
oxígeno que se le escapa a la rajilla de la puerta y el que inspiro sin ser
mío.
Te
pertenece… mi mundo, el último trago de aire, el suspiro de ayer, las lágrimas
de ahora, mis besos, el deslizar de mis dedos, la canción que escucho, cada una
de estas palabras, mis sueños, las horas, los minutos y los segundos de estos 6
pequeños meses, y ese enorme universo que se derrumba cuando cruzas el marco de
la puerta “salida”.
Me
susurra una vocecita en el silencio de nuestra respiración, entre el cansancio
de las horas de subida por tu cuerpo, “no permitas que se vaya…”
Y
de ese modo burdo comienzan mis pensamientos hacer estragos estropeando los
momentos de felicidad e inevitablemente haciéndome llorar.
Pero
entonces, y solo entonces, aguardo otro nuevo día con más necesidad que nunca,
esperando sorprenderte con un detalle sin importancia, para verte sonreír de
esa manera tan especial, y sentirme bien, como si ese universo volviese a girar.
Ven, abrázame, cierra los
ojos, quiero rozar el palpitar de tu corazón con mi pecho, y absorber cada una
de las expiraciones que se deslizan suave y tranquilamente por mi cuello.
Que aquí todo marcha al
compás de tu latir.

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