domingo, 8 de julio de 2012



Flaquean las fuerzas… y salen arrastras las últimas ganas que quedan.
En un parpadear, se nublan sus ojos y una rápida lágrima acude a estrellarse contra sus labios. Me quedo sin saber que hacer o decir, y entonces absurda de mí, digo cualquier chorrada que sorprendentemente le hace sonreír. (E irónicamente en ese instante soy feliz)
Impotencia, saber que la mayor parte de ese sentimiento es por mi causa.
¿Quién dijo que esto sería fácil?
Sentir un amor tan grande, hasta el punto de añorar el momento de la despedida. (Porque todavía sigue estando conmigo)
Echar de menos el sonido de su voz…
Aunque se descuelgue el mundo…Yo sigo estando aquí.

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