Flaquean las fuerzas… y salen arrastras las últimas
ganas que quedan.
En un parpadear, se nublan sus ojos y una rápida
lágrima acude a estrellarse contra sus labios. Me quedo sin saber que hacer o
decir, y entonces absurda de mí, digo cualquier chorrada que sorprendentemente
le hace sonreír. (E irónicamente en ese instante soy feliz)
Impotencia, saber que la mayor parte de ese
sentimiento es por mi causa.
¿Quién dijo que esto sería fácil?
Sentir un amor tan grande, hasta el punto de añorar
el momento de la despedida. (Porque todavía sigue estando conmigo)
Echar de menos el sonido de su voz…
Aunque se descuelgue el mundo…Yo sigo estando aquí.

Te quiero. Muchisimo.
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