Innumerables…
Seguridad
cuando siento que me tambaleo y me voy a dar de bruces contra el suelo sin
poder remediarlo. (No queda tan lejos).
Pensar
menos en la tormenta y más en la calma. Supongo que es un poco inevitable
cuando estás viendo venir el tornado y
ya es imposible huir del momento sin quedar atrapada en ninguna parte.
Quizás,
ya me acostumbre a teñir del mismo color todas y cada una de las mañanas que me
faltas.
Exculpar
al destino, la casualidad y a los verdaderos culpables, puesto que llegados a
este lugar, ya hemos sembrado camino.
Abrigarme
si sé que tengo frío. No retengo las fuerzas para el temporal de hastío y me alcanza despojada. Quiero… quiero tantas noches a tu lado…
Me
resulta difícil describir con palabras la ansiedad y el miedo que vencen las
barreras atravesadas. Baja de guardia... ya no poseo nada en mi haber que merezca
la pena descubrir, y si así lo fuese, lo sería para ti únicamente.
Advierto
ser nadie que se queda en paradero desconocido retomando viejos hábitos
desagradecidos.
Pero
aquí todo, absolutamente todo, sigue estando igual que aquel domingo…
Por que aún sigo esperando esa calma.

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