domingo, 19 de mayo de 2013

Estamos echos para errar


Aprendí que las mentiras duelen cuando alguien me engañó.

Aprendí que perder a alguien sin poder evitarlo, es más doloroso aún que un engaño.

Aprendí  a levantarme con heridas tras caerme muchas veces.

Aprendí a encontrar los límites de confianza, saltándome algunos y tropezando al hacerlo.

Aprendí que el amor es tan malo como tan bueno cuando me hicieron daño. De él, retengo que por muchas palabras bonitas que digas nada será tan precioso y valioso como un acto.

He aprendido a olvidar, recordando y sabiendo perdonar.

He aprendido a perdonar cuando conmigo también lo han hecho.

He aprendido que para aprender necesito de personas enseñando…

Por esta misma razón, enséñame como hacerlo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario