viernes, 24 de mayo de 2013



Apriétame el vacío que yo, que yo no puedo gritarle más.

Salí por patas de aquí, por miedo a encontrarme de frente.

Esta alma descosida pero no rota,  con retales de recuerdos,  me levanta cada mañana a modo de consuelo, como paño de lágrimas que quita mocos pero aflige mucho más que el día anterior.

Perdida entre mi ayer, el hoy, y lo que podrá ser mañana.

Entre las dudas y la indecisión se ahoga la angustia del otro lado de la cama, llena de espacios infinitos, de caricias efímeras contadas tras segundos después del próximo beso. Ese que se desesperar por esperar, desorientado en el tiempo, acusado de vagar en la eternidad incompleta sin un ti que no habita espacio.

Entonces se  antecede mi sentir al no poder percibir que el mundo es justo.

Visiones desenfocadas perturban el pensamiento y huyo a cada instante por tropezar contigo. Y la suerte o el destino, como jodidamente quieran llamarlo, no nos pertenece. Como todo en este bastardo y compungido universo.

La realidad comienza a darme igual, hasta un punto que las abstracción me parece mucho mejor. Allí me quedo volviendo a recorrer los senderos que tan largos se me hicieron.

El pasar del tiempo…

domingo, 19 de mayo de 2013

Estamos echos para errar


Aprendí que las mentiras duelen cuando alguien me engañó.

Aprendí que perder a alguien sin poder evitarlo, es más doloroso aún que un engaño.

Aprendí  a levantarme con heridas tras caerme muchas veces.

Aprendí a encontrar los límites de confianza, saltándome algunos y tropezando al hacerlo.

Aprendí que el amor es tan malo como tan bueno cuando me hicieron daño. De él, retengo que por muchas palabras bonitas que digas nada será tan precioso y valioso como un acto.

He aprendido a olvidar, recordando y sabiendo perdonar.

He aprendido a perdonar cuando conmigo también lo han hecho.

He aprendido que para aprender necesito de personas enseñando…

Por esta misma razón, enséñame como hacerlo...

jueves, 2 de mayo de 2013

Necesito



Innumerables…

Seguridad cuando siento que me tambaleo y me voy a dar de bruces contra el suelo sin poder remediarlo. (No queda tan lejos).

Pensar menos en la tormenta y más en la calma. Supongo que es un poco inevitable cuando estás  viendo venir el tornado y ya es imposible huir del momento sin quedar atrapada en ninguna parte.

Quizás, ya me acostumbre a teñir del mismo color todas y cada una de las mañanas que me faltas.

Exculpar al destino, la casualidad y a los verdaderos culpables, puesto que llegados a este lugar, ya hemos sembrado camino.

Abrigarme si sé que tengo frío. No retengo las fuerzas para el temporal de hastío y me alcanza despojada. Quiero… quiero tantas noches a tu lado…

Me resulta difícil describir con palabras la ansiedad y el miedo que vencen las barreras atravesadas. Baja de guardia... ya no poseo nada en mi haber que merezca la pena descubrir, y si así lo fuese, lo sería para ti únicamente.

Advierto ser nadie que se queda en paradero desconocido retomando viejos  hábitos desagradecidos.

Pero aquí todo, absolutamente todo, sigue estando igual que aquel domingo…

Por que aún sigo esperando esa calma.