Entre
las milésimas de segundos que se le escapan a mi mente de sueño apareces
descoordinado mis nociones, equivocando un rato más al limbo…
Y ahí estás, pero no en cualquier lugar, con esa camiseta de tirantes roja y tus
vaqueros cortos desgastados. Sonríes como siempre que me ves después de un
cierto tiempo, (adoro esa sonrisa, es como volver a estar en casa después de
muchas horas de camino, pero con el detalle de que nada a cambiado).
Parece
real… tan real, que al abrazarte me llega el aroma de tu perfume haciendo que
se me erice la piel como si recorrieses mi espalda de arriba hacia a bajo de
esa manera peculiar tuya.
Mi
momento favorito, comprobar que tus labios sigue sabiendo igual de dulce que de
costumbre, asegurarme de que tienes tantas ganas de mi como yo de ti.
Enloquecer…
si entre el roce de nuestras bocas se cuela tu lengua para jugar con la mía.
Pero
algo cambia… Ahora todo marcha despacio, incluso los besos son lentos, tiernos,
suaves pero excitantes.
No
hay choques contra la pared, ni caídas sobre la cama…
No
existe desnudez…no hay nada… y me encuentro sola… perdida en una habitación
distinta a la del sueño…llorando.
Acabo
de despertarme y aún permanece en mi el olor de tu colonia ¿Me lo explicas? Yo
no lo comprendo, bueno si, estoy locamente enamorada de ti.
Mientras siga soñando
contigo…

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