viernes, 29 de junio de 2012

Día de tormenta

(26-06-12)


Hoy me apetece más que nunca salir corriendo, quedando pendiente cerrar la puerta y tirar la llave, reventarme los oídos con una canción que me descargue, alguna de marea o extremoduro.
Estrés, quizás, no todo el que debería. Pero por algo o no, soy feliz.
Se desmorona el mundo hay fuera, y yo, solo quiero poder abrazarte y sentir esa seguridad, si, la misma  de cuando estas huyendo desesperadamente de algo y ese algo se desvanece. La misma que cuando te despiertas un sábado a las ocho de la mañana y tienes tres horas más por delante para dormir. La misma de no perder el bus y llegar a tiempo. La misma de quererte así y sentirme querida de igual forma.
Y es que después de cada tormenta siempre llega la calma. Entre la cortada respiración fugo la satisfacción que emerge de tu mirada. Hacerte llegar con lágrimas en los ojos y derramarme por tus mejillas acariciando tu piel con miedo a que, tan solo seas uno de mis muchos sueños tan reales y efímeros.
Agonizo en el calor de la noche suplicando tus besos, ansiando respirarte, deseando rozarte con la punta de la nariz y deslizarme por cuello, delimitando ese juego que me vuelve loca, desquiciando mis ganas de ti, ahogando esta ausencia a golpes de lágrimas en  mi almohada…
Queriendo y necesitándote un poco más.

viernes, 22 de junio de 2012

Standby



Clon, clon, clon…pom.(Silencio)

Calló el mundo. ¿Yo? Te miro ¿Quién sino tú, haría que volase?

Pom,pom,pom,pom,pom,pom…pom… pom…    pom.

Haces que se me pare el corazón cuando, sin querer, te muerdes el labio.

No consigo respirar si estas tan cerca y te apartas el pelo (de esa forma), mientras me miras.

Caemos en la cama… Y siento que podemos subir el Himalaya, así sin respirar, entre el oxígeno que se le escapa a la rajilla de la puerta y el que inspiro sin ser mío.

Te pertenece… mi mundo, el último trago de aire, el suspiro de ayer, las lágrimas de ahora, mis besos, el deslizar de mis dedos, la canción que escucho, cada una de estas palabras, mis sueños, las horas, los minutos y los segundos de estos 6 pequeños meses, y ese enorme universo que se derrumba cuando cruzas el marco de la puerta “salida”.

Me susurra una vocecita en el silencio de nuestra respiración, entre el cansancio de las horas de subida por tu cuerpo, “no permitas que se vaya…”

Y de ese modo burdo comienzan mis pensamientos hacer estragos estropeando los momentos de felicidad e inevitablemente haciéndome llorar.

Pero entonces, y solo entonces, aguardo otro nuevo día con más necesidad que nunca, esperando sorprenderte con un detalle sin importancia, para verte sonreír de esa manera tan especial, y sentirme bien, como si ese universo volviese a girar.

Ven, abrázame, cierra los ojos, quiero rozar el palpitar de tu corazón con mi pecho, y absorber cada una de las expiraciones que se deslizan suave y tranquilamente por mi cuello.

Que aquí todo marcha al compás de tu latir.

sábado, 16 de junio de 2012


 ¡Eres tan, pero tan bonita!

Quiero ser capaz de hacerte sentir lo especial que eres para mí en cada una de mis miradas. Porque no hay nada más único que experimentar esa sensación de gozo al contemplar tus ojos brillar, mientras me escuchas hablar de mis mil tonterías.
Ver el dibujo de tu sonría y pintarse la mía también.
Acogerse en la noche a la imaginación de un olor peculiar muy familiar… y necesitarte aún más, si es que cabe.
Soñar con las cosas más simples y caer en la felicidad de cualquier instante a tu lado.
Fabricar una mañana especial con un pequeño detalle que me llena de ganas de vivir por siempre contigo.
Quiero despertarme y tener tu rostro a escasos centímetros. Poder admirar como se mueven tus parpados y contar cada pestaña que decora esa mirada tan bonita que posees.
E inevitablemente volver a sonreír cuando tus pupilas se dilatan.


viernes, 8 de junio de 2012


Girar la llave, empujar la puerta, caminar tras cerrar la misma puerta y levantar la vista deseando encontrarla, sentada esperándome...
El recuerdo de su sonrisa, el “buenos días, que tal” que le sigue.
Algo tan burdo como sentarse en el mismo sofá de todos los días… ella hace que sea especial.
¿Has desayunado? No, ¿Te preparo algo? No (prefiero comerte a besos, despacio sin que mi hambre se entere de lo insaciable que puedo ser cuando se trata de ti.)Pero no se lo digo.
Shhh, ¿Lo oyes? Silencio…
Tan cerca que podría respirar cada latido de su corazón.
Vagos intentos de estudiar, fingiendo comprender entre reglón y reglón algo de “condicionamiento clásico”, queriendo repasar mi materia favorita sus labios…

Horas… Te miro, me miras y sonríes, entonces comprendo que me costará la vida estar sin ti. Qué me adapte a estas mañanas llenas y cómodas contigo, a los finitos minutos de sábanas tiradas, al calor de las últimas mañanas, al aceite que resbala, a tus manos en mi espalda… Podría acostumbrarme al calor espantoso de Graná.
Y llegan las 13:00. ¿Rubia has visto la hora que es? ¿Qué hora es? Son “las” una. Una hora menos en Canarias.  Con toda la tranquilidad del mundo lo dices, haciendo que sonría.
Fijas los ojos, fijo mis ojos, te acercas, me acerco… Te quiero, y yo a ti. Y dejo que resbale esa lágrima al terminar de besarnos, mientras te abrazo.

¿Sabes que el lo peor? Que cuando vuelvo a girar las llaves  en la cerradura, después de acompañarte a la parada del bus, sigo con la esperanza de que tras empujar la puerta, estés todavía frente a mí sonriendo.