viernes, 10 de diciembre de 2010

Reflejo

(3/12/10)
A pareces  ante mí como una imagen difusa, que confunde mis sentidos, debilitándolos por segundos, tratando de aturdir mi razón, jugando con mi memoria, y haciendo estragos en mis sentimientos.
Me confundes. Trato de seguirte, de entender tu juego, pero creo que voy perdiendo, nadie se ha limitado a explicarme el reglamento, a veces me siento estúpida, por sentir esto.
Otra vez tú. Perplejo, te quedas mirando, buscando algo, como si quisieras tratar de llegar a mi desde la distancia, intuyendo cada paso que voy a dar. Me rehúyes.
¿A qué juegas?
He borrado todo lo relacionado con tu juego. Me cansé de perder, quizás, de mi misma.
Una vez más, te me apareces, queriendo no se que, impidiendo que me vaya, que deje de tirar los dados, de probar suerte.
Debes de comprender que estoy aturdida de limitarme a perder.
Y de repente el mundo se llena de ti, miro hacia un lado, te veo, miro al otro, te veo, y dos segundos después, ya no estás.
Creo vivir una realidad paralela en la cual el centro de giro, eres tú, y yo solo camino sobre las calles, odiando querer verte, y arrepintiéndome de odiarme por hacerlo.
En mi universo paralelo, estamos, tú y yo, observando el tablero, que parece ser, describe mis sentimientos.
Me toca tirar, saco cinco, miro tus ojos antes de avanzar, y el dado ha cambiado.
De repente te alejas dejando tanta distancia que necesito tres  dados, para poder alcanzarte.
Aún así persisto, no voy a ceder, pero de repente el tablero se rompe en mil pedazos, y noto como mis lágrimas manchan su superficie, como los dados pierden su sentido, como de la misma forma que este juego comenzó, se ha acabado.
Por dos instantes creí ser capaz de llegar a la casilla llegada, culminar todos mis absurdos sentidos en ti. Pero como siempre, me equivoqué.
Mi universo paralelo se descompone con el paso de las horas, pero eso no es suficiente, para borrar tu reflejo en mi realidad, en mi verdadera realidad, que me grita en el silencio de mi habitación solo cosas que ambos sabemos, quizás, callamos por miedo…
¿Son imaginaciones mías?
Tal vez lo sean…
Quizás de sentido más a mi mundo paralelo que al real, puede ser, que malinterprete las situaciones hasta tal punto de solo ver, lo que yo quiero ver.

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