Abrasa el sol, quema la piel y extiende la pena, la cuelga y la balancea sin miedo a que caiga.
Abrázame fuerte que duele el vacío, del tiempo a estar parte.
El otro lado de la calle, donde la sombra se limita a la pared sin acera y yo ¡valiente prenda! Juego a escalarte sin tregua.
Sin manos, sin cuerda, dejándome la tez, arrastrando la fe de querer tocar techo y romper.
Romper con...

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