lunes, 30 de marzo de 2015

Vivir de verdad...

Ya no hay tiempo…

Tiempo para querer quererte de la forma que quieres.

Tiempo para demostrarle al mundo quien soy.

Tiempo para el deseo.

Tiempo para el sueño.

Tiempo, al fin al cabo, para mí, para ti, para ellos/as.

Tiempo para decirte/le te añoro.

Tiempo para apreciarte/le/me.

No, ya no lo hay…


Hemos permitido que el tiempo gaste la vida por esperar, inconscientes del mundo alrededor, sin valorar la plenitud de estar vivos, sobreviviendo en el bullicio de tercos chillidos que gritándonos jamás, nunca, siempre hundidos/as. Convenciéndonos estar en una precaria felicidad indeseada por todos/as, sin caer en la cuenta que tú decides ser quien eres. Eliges desistir de subsistir en el eterno suspiro del tiempo, para vivir en la “compleja” felicidad. Tomar el dejar de poner en entredicho lo que ya dicho fue. Caminar hacia delante sabiendo que no te será suficiente el conformarte. Olvidar culpar al tiempo...
Hay que joderse, cuanto tiempo desperdiciado en absurdos huecos sin sentido.
Entiéndeme, y si no lo haces, levántate y corre, consiente que el consumido estrés se atrinchere en tu regazo y despilfarre, sin tu saberlo, tu vida, vida que no te pertenece, vida que tú no estás viviendo.
Suelta la idea de que no hay tiempo para más… y comienza hoy a vivir, vivir de verdad.

martes, 24 de marzo de 2015

Aunque ya no sirva...



Llevo días, de alguna manera, atrapando con lazos el último recuerdo, reprimiendo la visión de tu rostro entre sábanas blancas en el ambiente gélido. No deja de ser una evocación dolorosa, acepto el recrearme de una manera masoquista por tal de tenerte anclada a mi presente de la única forma que puedo. Y es que no quiero olvidarte, sé que quizás deje de doler en algún momento o tal vez no. Pero correré el riesgo.

Que duro es no haberte dicho te quiero a tiempo, son de esas cosas que siempre dejamos para después, que damos por sabidas y que luego recapitulas una vez ya no pueden ser escuchadas.

Aceptar… Pretender que la realidad no cambió, que la vida sigue tal cual, pero lo cierto es que ya no estás, ni vas a estarlo. Así que sí, al menos hoy, me niego a permitir que este dolor abandone mi ser, si es la única manera de tener un trocito de ti conmigo.

Aunque no ya sirva…


Te quiero abuela.