jueves, 11 de septiembre de 2014



Ha vuelto… esta aquí… mi lado oscuro regresa con ímpetu y cargado de resentimientos contra mí.

Golpea, golpea tan duro que me deja colgando de dos dedos… me escupe y mutila sin compasión… 

Ya no ando perdida y en contra de todos mis anteriores pensamientos, deseo estarlo…

Ansió con tanta fuerza volver que el corazón revienta en el pecho… él se ríe de mí… despiadado, paciente, frío a la espera de mi próximo movimiento.

Aturde mis emociones, perturba mis sentidos con el solo deseo de verme caer, presenciar mi propia exterminación…

¿Qué sentido tendría querer apoderarse de mí? ¿Habitar si quiera por unos instantes dentro de mi yo?

Aquí… hace tiempo que ya flaquean algo más que las piernas.

Yo ya no necesito juicios de nadie para declararme culpable por encontrarme y tener la amargura de haberme conocido.

Y de nada sirve ya autocompadecerme… es ridículo… tanto como el que este aquí.

Solo una mente trastornada como la mía se dejaría caer, reventarse contra la rocosida de este abismo desequilibrante.


Se desprende, esclava de la infinidad perpetua de su propio yo.

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