lunes, 15 de octubre de 2012



Huele a viento de lluvia, a huecos  llenos de frío, a ansiedad por huir lejos de mí…
A ver si con suerte el agua enfermiza tiznada de barro cubre esta piel anegada de dolores curtidos llevándosela.

Correr… imaginando ir a cien kilómetros por hora con estas dos  tristes piernas, ver la ciudad nublada, borrones, esbozos, como el pasado, cubiertos de la monotonía llena de “algún día”

Ser nadie… culpar al mundo por existir, anular el caminar por cualquier lugar para inhibir la libertad de sentir en su mínima parte.

Sentir… ¡Que grande!

Ahora despegando del suelo, rozando el cielo con estos labios sedientos de ti… de ese ti, que es una mezcla de sueño-realidad, de verdad compartida entre mis anhelos y mi otra mitad, la que solo conoces tu.

Hoy me obligo a soñar contigo por rascarle al minutero del reloj un poco más de tiempo entre mi éxtasis contigo. Como cualquier adicto reclama droga sin dineros en el callejón perdido y le grita al mundo desesperado no consiguiéndolo.

 Y ahora, eternamente incompleta sin ti…

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