Huele a
viento de lluvia, a huecos llenos de
frío, a ansiedad por huir lejos de mí…
A ver
si con suerte el agua enfermiza tiznada de barro cubre esta piel anegada de
dolores curtidos llevándosela.
Correr…
imaginando ir a cien kilómetros por hora con estas dos tristes piernas, ver la ciudad nublada,
borrones, esbozos, como el pasado, cubiertos de la monotonía llena de “algún
día”
Ser
nadie… culpar al mundo por existir, anular el caminar por cualquier lugar para
inhibir la libertad de sentir en su mínima parte.
Sentir…
¡Que grande!
Ahora
despegando del suelo, rozando el cielo con estos labios sedientos de ti… de ese
ti, que es una mezcla de sueño-realidad, de verdad compartida entre mis anhelos
y mi otra mitad, la que solo conoces tu.
Hoy me
obligo a soñar contigo por rascarle al minutero del reloj un poco más de tiempo
entre mi éxtasis contigo. Como cualquier adicto reclama droga sin dineros en el
callejón perdido y le grita al mundo desesperado no consiguiéndolo.
Y ahora,
eternamente incompleta sin ti…

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