Gente que no
pertenece, maquilla una máscara pasada de años atrás, contándose mentiras para
llenar los malditos huecos del presente que aturden el eco del vacío interno
enloqueciendo la última cordura, la del fondo, si esa… a la que no le presentaban las
noticias ni tan si quiera con retraso, era ignorada la información o se llegaba
a olvidar en el instante, sin tomar en consideración cuán importante y
necesaria fuese ¿Por qué?
Era
amiga del dolor, aquel cruel sanguinario que acechaba tras cualquier rincón
oculto la espera de una debilidad, un extravió, algún desvarió, incluso la
pena… doncella de tantas y tantas lágrimas, escusa barata de sedientos ricos
que ahogaban tal doncella acostándola con dolor sobre el lecho de lágrimas
escuálidas que con paso sigiloso y diligente borraban cualquier nombre que se
precie y se desprecie, no existen escrúpulos cuando el señor olvido de tan alto
crédito invade presuntuosa y deliberadamente terreno fértil…
Y
entonces… comienzan a desaparecer rostros, dejando hijos por bastardos y
mujeres por cortesanas… Ya no se entiende de favores, de plumas que destilan
tinta postrada enajenada al mejor precio y pagada por algún desgraciado e
ignorante postor.
Aquí
nos vemos, como perros hambrientos mordiéndonos las colas aún sabiendo que el rabo
canino del vecino tan solo da carencia de pudor nefasto…
No
señores, no somos nadie…

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