Abres los
ojos, al menos esta noche has descansado…
Sin poder
evitarlo me visto corriendo, caliento el té de todas las mañanas en el microondas
y voy al ordenador… Esperando encontrarte en unas letras, imaginándote escribir y verte en “pijama”, allí… lejos de aquí.
Me siento
particularmente fuera de sitio, lo que antes parecía tener sentido para mí… ya
dejo de tenerlo. Es como abrir la puerta a un nuevo mundo, bonito si, pero
también cruel. Y digo cruel porque tengo que buscarte en canciones, en palabras
llenas de ti, en textos que cobran rumbo gracias a tu ingenio… Pero no me
basta, mi cabeza no da para sentir la caricia de buenos días en mi espalda, ni
el primer beso de llega, ni el sonido de tu risa mientras jugamos hacernos
cosquillas, ni tu respiración fuerte, ni si quiera ese lunar que tanto me gusta
lo veo con claridad… Mi mente es insignificante cuando se trata de crear una
imagen exacta de ti, de nuestro “espacio”, de cada determinado momento que
encadena al siguiente, y al otro, y a ese otro también…
Y aquí me
veo, leyendo un poco de tuyo y mío, en ese concreto lugar (shhhhh) y mirando
vagas fotos para estar un poco más cerca y aliviar, de este modo tan absurdo,
el dolor…
Y hoy, como
ayer, quiero dejar de existir si eso conlleva estar más cerca de ti.


