viernes, 6 de abril de 2012

Las estrellas...



¿Por qué te gustan tanto las estrellas?

-No sé, supongo que se debe a un, “siempre están ahí”. Cuando buscas consuelo, inmensidad, belleza, melancolía, alegría, romanticismo, basura, lo perdido, lo añorado, lo ininteligible, lo explícito, un juego, animales, destino, fantasías, sueños, esperanzas, la infinidad, nada… Quizás, sea por su significado, o su interpretación.

Puedes asomarte a la ventana con la seguridad de que aunque la noche se nuble, al menos, una de ellas siempre estará.

Caminar por ese callejón oscuro y refugiarte en la luminosidad del infinito firmamento.

Sentir  a la vez ese miedo atroz inundando tu interior por efecto de tus pensamientos… mirar las estrellas y olvidar ese temor, por dejar la imaginación volar. Te cobijas en la contemplación de enormidad de la bóveda celeste, por mezcla, esa sensación de insignificantemente gigante.

Soñar con tener un huequito allí, para echar de menos este suelo.

No es, solo las estrellas, sino, el cielo en sí.

Tratar de explicarte esto, es como buscarle sentido a mi vida en un segundo, si haberlo perdido, al siguiente, es parecido a una película que te deja con un final abierto. No podría ser exacta, no encontraría palabras esclarecedoras que tuviesen el mismo significado para ti.
A veces, nos paramos mirando arriba buscando respuestas a preguntas que nadie le dio contestación… Si las encuentras, ¡avísame! Entonces sabré, que empezaste a ver “lo mismo” que yo.

“Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!”

“-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...”
(El Principito).

Y lo hacemos todo nuestro, para sentirnos así, menos pequeños.

Bien sé que, en este descomunal mundo, se escapa del alcance mental, las razones que exhiben “la verdad”, que cada cual busca, de diferentes formas sin llegar a comprenderla, simplemente por el orgullo miserable de tenerla. Y quién no la entiende y aún, cree poder poseerla, es más mediocre que cualquier mortal existente.

Para mí, el cielo es algo semejante. No puedes abarcarlo solamente con tus humanos sentidos, se debe de discernir, tal vez, mucho más que eso.

Hay cosas que con entenderlas, no basta…
(Ese trocito de mí, que nunca podré juzgar, ni tratar de comprender)

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