martes, 17 de abril de 2012

Despertar...



¿Cuánto tiempo paso desde que cerré los ojos? Un año… quizás, más…

Es un mundo completamente nuevo ¿mejor que el anterior? …

¿Pros y contras?… Luego empezaré a valorar más los pros, para que no me pesen tantos los contras…

Contras como saber perder… más bien, dejarse perder.

Allí va, cuesta verlo, pero si, se va. Aunque nos empeñemos en que nada será igual, gusta pensar que puede cambiar.

Me quedo con esos largos años llenos de mil momentos, que no olvidaré. Te debo algo mejor que nombrarte en las historias que les cuente a mis nietos.

Vamos a recoger pedazos de corazones, a ver si con suerte, conseguimos uno nuevo, para alguien. “Y es, ese mismo tiempo el que nos hace sabedores de que el mañana, ese tan lejano ahora, seremos capaces de olvidar y volver amar”

No, no puedo. Se hace grande, más que mi valor incluso. Enormemente insignificante…dicen.
Soy una canción que acompaña instantes de delirios asfixiantes, de esos que, de tanto llorar, te ahogas en tu propia pena. Que va, tal vez, ni eso.

Soy puro egoísmo humanamente reconocido. ¿Cómo dejar de mirarme el puto ombligo?

Creer, “no me debes nada”, “yo a ti tampoco”, pero, hay deudas, esas que no se pagan nunca.
Una sonrisa entre lágrimas, una canción de aliento, cualquier película junto a ti, un paseo bajo la lluvia con conversaciones productivas, tardes de pereza jugando a no hacer nada, comidas basuras divertidas, una sorpresa con rosas, el principito, un paseo en contenedor, robar Papas Noel de las ventanas, fotos “atragativas”, fiestas, desvelos en plena madrugada, esas cosas que se callan, las que se chillan también, partidos de fútbol, quejas, desilusiones, la Alhambra, una borrachera sin final feliz…

Pero la mayor de todas es que sois parte de mí, os debo lo que soy y fui, seguramente de lo que seré también.

Esa deuda no podré pagarla…

Sin contribuir a nada como tantas veces.

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