domingo, 29 de abril de 2012

Quererte hasta reventar




Se desborda, juro que no cabe dentro de mí, es “ese gran algo” que recorre mi cuerpo cuando te veo venir, cuando te acercas buscando mis labios, cuando escucho tu voz y llenas cada espacio, cuando tu olor juega en el aire del ambiente y se mezcla sutilmente en mis recuerdos, cuando sonríes y me contagias, cuando hablas y deseo saberte más… Eres bonita. La más bonita. (No lo quiero discutir) Para mí, es así.

Sentimientos… crecen, crecen, crecen… ¿Pueden parar?

Cada roce de tus manos con las mías, los segundos que se cuelan entre el deslizar de tu lengua por mi boca, las caricias que estremecen cada milímetro de mi piel, cada canción que vence al cansancio y enreda aún más mi sed por ti, los mil choques de ansias contra la pared, cada carcajada que envuelve esta felicidad, mis inmensas ganas de ti, uno de los muchos abrazos que descuelgan las lágrimas del viernes, cada paso que suena a tu caminar.
No lo intentes explicar, no busques palabras, que no llegan.

(Pum!!! se convirtió en chocapic. Cereales para dos, y de postre, comerte a besos)


martes, 17 de abril de 2012

Despertar...



¿Cuánto tiempo paso desde que cerré los ojos? Un año… quizás, más…

Es un mundo completamente nuevo ¿mejor que el anterior? …

¿Pros y contras?… Luego empezaré a valorar más los pros, para que no me pesen tantos los contras…

Contras como saber perder… más bien, dejarse perder.

Allí va, cuesta verlo, pero si, se va. Aunque nos empeñemos en que nada será igual, gusta pensar que puede cambiar.

Me quedo con esos largos años llenos de mil momentos, que no olvidaré. Te debo algo mejor que nombrarte en las historias que les cuente a mis nietos.

Vamos a recoger pedazos de corazones, a ver si con suerte, conseguimos uno nuevo, para alguien. “Y es, ese mismo tiempo el que nos hace sabedores de que el mañana, ese tan lejano ahora, seremos capaces de olvidar y volver amar”

No, no puedo. Se hace grande, más que mi valor incluso. Enormemente insignificante…dicen.
Soy una canción que acompaña instantes de delirios asfixiantes, de esos que, de tanto llorar, te ahogas en tu propia pena. Que va, tal vez, ni eso.

Soy puro egoísmo humanamente reconocido. ¿Cómo dejar de mirarme el puto ombligo?

Creer, “no me debes nada”, “yo a ti tampoco”, pero, hay deudas, esas que no se pagan nunca.
Una sonrisa entre lágrimas, una canción de aliento, cualquier película junto a ti, un paseo bajo la lluvia con conversaciones productivas, tardes de pereza jugando a no hacer nada, comidas basuras divertidas, una sorpresa con rosas, el principito, un paseo en contenedor, robar Papas Noel de las ventanas, fotos “atragativas”, fiestas, desvelos en plena madrugada, esas cosas que se callan, las que se chillan también, partidos de fútbol, quejas, desilusiones, la Alhambra, una borrachera sin final feliz…

Pero la mayor de todas es que sois parte de mí, os debo lo que soy y fui, seguramente de lo que seré también.

Esa deuda no podré pagarla…

Sin contribuir a nada como tantas veces.

viernes, 6 de abril de 2012

Las estrellas...



¿Por qué te gustan tanto las estrellas?

-No sé, supongo que se debe a un, “siempre están ahí”. Cuando buscas consuelo, inmensidad, belleza, melancolía, alegría, romanticismo, basura, lo perdido, lo añorado, lo ininteligible, lo explícito, un juego, animales, destino, fantasías, sueños, esperanzas, la infinidad, nada… Quizás, sea por su significado, o su interpretación.

Puedes asomarte a la ventana con la seguridad de que aunque la noche se nuble, al menos, una de ellas siempre estará.

Caminar por ese callejón oscuro y refugiarte en la luminosidad del infinito firmamento.

Sentir  a la vez ese miedo atroz inundando tu interior por efecto de tus pensamientos… mirar las estrellas y olvidar ese temor, por dejar la imaginación volar. Te cobijas en la contemplación de enormidad de la bóveda celeste, por mezcla, esa sensación de insignificantemente gigante.

Soñar con tener un huequito allí, para echar de menos este suelo.

No es, solo las estrellas, sino, el cielo en sí.

Tratar de explicarte esto, es como buscarle sentido a mi vida en un segundo, si haberlo perdido, al siguiente, es parecido a una película que te deja con un final abierto. No podría ser exacta, no encontraría palabras esclarecedoras que tuviesen el mismo significado para ti.
A veces, nos paramos mirando arriba buscando respuestas a preguntas que nadie le dio contestación… Si las encuentras, ¡avísame! Entonces sabré, que empezaste a ver “lo mismo” que yo.

“Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!”

“-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...”
(El Principito).

Y lo hacemos todo nuestro, para sentirnos así, menos pequeños.

Bien sé que, en este descomunal mundo, se escapa del alcance mental, las razones que exhiben “la verdad”, que cada cual busca, de diferentes formas sin llegar a comprenderla, simplemente por el orgullo miserable de tenerla. Y quién no la entiende y aún, cree poder poseerla, es más mediocre que cualquier mortal existente.

Para mí, el cielo es algo semejante. No puedes abarcarlo solamente con tus humanos sentidos, se debe de discernir, tal vez, mucho más que eso.

Hay cosas que con entenderlas, no basta…
(Ese trocito de mí, que nunca podré juzgar, ni tratar de comprender)