jueves, 26 de enero de 2012

"Un solo contigo"


Una y otra vez… sin poder evitarlo.
Duele esta incapacidad, y aún más esta necesidad.
Despacio y sin querer, como ir entrando en un hueco mullido te acoplas, invades cada espacio de mi mente, llenándome de sentimientos. Y yo… me entrego sin remedio.
Levantarme por la mañana como todos los días y darme cuenta de que algo cambió. Si, definitivamente, si.
¿Sabes esta absurda necesidad de tenerte aquí? ¿De añorar momentos que todavía no existieron y otros que si?… ¿de no querer otra cosa que no sean tus besos?¿o quedarme mirando tus ojos buscando respuestas a mis preguntas?¿de intentar saber qué piensas en ese instante…? pasarlo mal si pienso en el beso de despedida… huir de las últimas palabras de la conversación por miedo a que acabe… desear esas 12 horas a tu lado, ¡qué digo!, todas las que sean posibles. Conformarme con el “dentro de poco nos vemos”… hacer, a la vez, esas cinco palabras grandes… tanto como el tiempo que nos separa.
Y me veo de nuevo, contando las horas, teniendo mil cosas por hacer, y no poder hacerlas, porque mis ganas se quedaron entre tus labios.
Odiar las lágrimas de la última tarde, y la torpeza de mis palabras.
Desear que todo cambie con un simple chasquido de dedos. Cerrar los ojos e imaginar “un solo contigo”. Sin nada, ni nadie más. Como cuando huyo a ese rinconcito particular que  tengo “tuyo y mío”. Y me siento genial, porque no existe el tiempo.
Esa atmósfera que nos envuelve cuando cruzas el marco de mi dormitorio, y te miro a los ojos como si no hubiera nada más… ni cama…ni manta… ni cuerpo…solo tus ojos. Y me basta, con tenerte entre mis brazos, y saber que en ese momento, no en ningún otro, estas… estás aquí junto a mí… por quieres, formando parte de mis recuerdos, y de ese modo de mí.


No hay comentarios:

Publicar un comentario