lunes, 30 de enero de 2012

tiempo limitado...



Odio  esa sensación...
Los segundos marcados en el reloj, tan fuertes, que puedo oírlos.
Y se marchan, insinuando que ya no volverán, golpeando cada instante, haciendo recordar que el anterior se fue, y este ya se va.
Corres el riesgo de perder aún sin apostar, y no te queda otro remedio que estar, estando sabiendo que quizás mañana no estarás o tal vez sí.
El mundo se hace tan inmenso… y yo tan insignificante, que no puedo compararlo con nada, para igualar tal situación.
El segundero continúa restando tiempo… Me siento en una contrarreloj en la que, o corres en contra de tus ganas, o ahí te quedas, viendo pasar tu vida por delante, como si fueses cualquier estatua de un parque, cagada por las palomas, firme ante el temporal… pero vacía, mustia, oxidada…
Vivir ignorando lo incalculable de lo que queda… y mis cuentas, no se ajustan ni a tiros. Supongo que ese es un defecto más del ser humano, “querer más”, cuando realmente “no es necesario”. ¿Quién lo sabe en realidad?
¿Cuántos años bastan para conocer a la persona que quieres? ¿Cuántos minutos tenemos para caer en la cuenta de que no sabes nada? ¿Cuántos años son suficientes para viajar y conocer diferentes culturas? ¿Cuántas décadas para tener ese dinero que nos lleve a viajar? ¿Cuántos segundos nos separan de la vida? ¿Cuándo es el momento exacto? Al fin y al cabo, ¿Cuándo?
Tiempo… ¿Cómo vivir y hacerlo todo a  la vez?
El secreto es ser feliz pero… ¿Se puede ser feliz completamente?
….
El ser humano, no posee esa cualidad de forma continua.

jueves, 26 de enero de 2012

"Un solo contigo"


Una y otra vez… sin poder evitarlo.
Duele esta incapacidad, y aún más esta necesidad.
Despacio y sin querer, como ir entrando en un hueco mullido te acoplas, invades cada espacio de mi mente, llenándome de sentimientos. Y yo… me entrego sin remedio.
Levantarme por la mañana como todos los días y darme cuenta de que algo cambió. Si, definitivamente, si.
¿Sabes esta absurda necesidad de tenerte aquí? ¿De añorar momentos que todavía no existieron y otros que si?… ¿de no querer otra cosa que no sean tus besos?¿o quedarme mirando tus ojos buscando respuestas a mis preguntas?¿de intentar saber qué piensas en ese instante…? pasarlo mal si pienso en el beso de despedida… huir de las últimas palabras de la conversación por miedo a que acabe… desear esas 12 horas a tu lado, ¡qué digo!, todas las que sean posibles. Conformarme con el “dentro de poco nos vemos”… hacer, a la vez, esas cinco palabras grandes… tanto como el tiempo que nos separa.
Y me veo de nuevo, contando las horas, teniendo mil cosas por hacer, y no poder hacerlas, porque mis ganas se quedaron entre tus labios.
Odiar las lágrimas de la última tarde, y la torpeza de mis palabras.
Desear que todo cambie con un simple chasquido de dedos. Cerrar los ojos e imaginar “un solo contigo”. Sin nada, ni nadie más. Como cuando huyo a ese rinconcito particular que  tengo “tuyo y mío”. Y me siento genial, porque no existe el tiempo.
Esa atmósfera que nos envuelve cuando cruzas el marco de mi dormitorio, y te miro a los ojos como si no hubiera nada más… ni cama…ni manta… ni cuerpo…solo tus ojos. Y me basta, con tenerte entre mis brazos, y saber que en ese momento, no en ningún otro, estas… estás aquí junto a mí… por quieres, formando parte de mis recuerdos, y de ese modo de mí.


sábado, 14 de enero de 2012

estrés...


Ya no queda nada por hacer…
Y me derrumba la impotencia,
Muerdo a la vida, y me quedo sin sabor, como si nada.
Rabia, coraje, tristeza…
Mil palabras para salir y tan pocas para entrar.
Estrés, agobio, poco tiempo…
Y no disfrutar de nada, haciendo tantas cosas.
Maldito mundo lleno de posibilidades…
Hipócrita vida llena de horas limitadas,
De segundos contados y medidos
Preguntas sin respuesta,
No porque no la tengan,
Sino porque solo el tiempo las posee.
No llegamos y el final queda lejos.

jueves, 5 de enero de 2012

Insignificante

Y de repente caer de un abismo a 100 kilómetros por hora, darte cuenta de que, ni tan si quiera, eres una de esas milésimas partes, que componen un nada de ese todo.
Y te desplomas sin poder evitarlo, ni si quiera tú sabes el por qué, no existe razón… y damos segundos. Tan solo para poder sentir como tu cuerpo se destroza contra el suelo, estalla y… desaparece.
Diminutamente eres uno más, de las mil personas que pasan por la calle, que respira, que siente, que padece y eso al mundo… no le importa.
Detén el segundero del reloj, siéntate… y llénate de ti mismo, respira, ¿notas como el aire entra por tu nariz? Sigues vivo… Eso te lo debes. Maldita mente estúpida la mía.
Malas pasadas… y esa sensación de inutilidad, donde tú vacío y mi incapacidad son tan grandes que ocupan el espacio de las palabras, esas que no te dije mientras caías, ¿cómo poder evitarlo? Sólo tú eres capaz ¡Piénsalo!