Elegía pura
Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo:
irrepetible
música que resuena,
ya extinguida,
en un corazón hueco, abandonado,
que alguien toma un momento,
escucha
y tira.
Eso era amor
Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.
La vida en juego
Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde pongo la fe, me pongo en juego.
Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego
lo que me queda: un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.
Si sale amor, la primavera avanza.
martes, 22 de noviembre de 2011
martes, 15 de noviembre de 2011
Pasando de puntillas
Esperando casualidades, que nunca lo serán.
Creyendo en imposibles, tan, como siempre.
Huyendo de mi misma, para encontrarme de frente.
Esconderme en las esquinas, por este maldito miedo.
Pasar de puntillas, para no despertarme.
Aguantando en el estruendo de mi cabeza, frases de necesidad, que corren por ser gritadas, aunque sea en el silencio, que envuelve mis sábanas.
Sueños incompletos, que demoran el descanso, y enturbian mis pensamientos al despertar.
Te busco, te encuentro… y desapareces, como si jamás te hubiese visto.
Y yo… me quedo con este dolor de cabeza matutino, complicando las cosas, de esa manera que solo ella entiende…
Y no puedo evitar sentirme así… puede que con o sin motivos, pero al fin y al cabo, irremediablemente sentir…
Y sentir, ya es un acto bastante solitario… ¿Quién, como yo, para comprenderme? No, definitivamente nadie.
martes, 8 de noviembre de 2011
Bajo mis pies...
Colgando, están mis pies, del sucio balcón, y el pétreo suelo, sujeta mi cuerpo asentado ante el gélido temporal.
Y miro hacia abajo… la calle esta mojada… irremediablemente recuerdos pasan al frente, sin tan si quiera poder evitarlo, porque evadirlos, bien sé, que de nada vale…
Voy a dejar que estos pensamientos se los lleve, mis imágenes postergadas en el tiempo, que en silencio, me cuentan historias del lejano ayer, que a gritos sostienen, dulce e irónicamente, “esta verdad”, que pasa empapando cada segundo de la realidad, que por más neblina que haya en el ambiente, no disimula sutilmente ni, mal dicho, una mierda…
Y me quedo con el olor a húmedo del viento, con las pisadas que mueven el agua de los charcos, con el vaho que empaña los cristales de los coches de la calle, con la respiración marcada en el aire, del hombre que pasa paseando al perro, con el nuboso cielo, para así, sentirme más real dentro de este, desastre de vida.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Poema.Ángel González
Deixis en fantasma
Aquello.
No eso.
Ni
-mucho menos- esto.
Aquello.
Lo que está en el umbral
de mi fortuna.
Nunca llamado, nunca
esperado siquiera;
sólo presencia que no ocupa espacio,
sombra o luz fiel al borde de mí mismo
que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve,
ni el sol marchita, ni la noche apaga.
Tenue cabo de brisa
que me ataba a la vida dulcemente.
Aquello
que quizá hubiese sido
posible,
que sería posible todavía
hoy o mañana si no fuese
un sueño
Aquello.
No eso.
Ni
-mucho menos- esto.
Aquello.
Lo que está en el umbral
de mi fortuna.
Nunca llamado, nunca
esperado siquiera;
sólo presencia que no ocupa espacio,
sombra o luz fiel al borde de mí mismo
que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve,
ni el sol marchita, ni la noche apaga.
Tenue cabo de brisa
que me ataba a la vida dulcemente.
Aquello
que quizá hubiese sido
posible,
que sería posible todavía
hoy o mañana si no fuese
un sueño
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