Pasas antes a la parte de mi memoria que, al reconocimiento,
el bucle del revés y resultas en un deja vu, que vino y se fue.
Me he quedado allí, cogida al filo del borde temiendo resbalarme nuevamente. Pero la quemazón de las yemas de los dedos rememora los movimientos exactos que me impulsan a soltar para afianzar con más fuerza, para apontocar las palmas de las manos e impulsar con todas mis fuerzas, el cuerpo del...



