Han
pasado años, casi un cuarto de siglo desde que puse los pies en el mundo…
Vivo
en una eterna batalla día tras días, luchando candentemente contra mis
demonios. Diablos, que al fin y al cabo, no deja de ser una parte apestosa de mí
ser.
Vuelven
sigilosamente asomando la cabeza, sin permiso, por el quicio de la puerta, y
yo, observo sentada en el sofá, abatida por el desaliento que conscientemente
dejó aquel lucifer, tiempo atrás.
No
te confundas, esto no es el infierno.
Levanto
bandera blanca en esta guerra. Quiero parar de pensar, de sentir, de combatir
conmigo misma en el sin fin de insignificantes que cuestionados desacreditan el
ideal, mi límite a superar…
Que
duro es enterrar los gritos de la tormenta cuando lo único que deseas es entrar
en ella, correr, escapar, diluirte…
Demonios…están
en todas partes, allí, aquí… viviendo en mí.
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