jueves, 11 de septiembre de 2014



Ha vuelto… esta aquí… mi lado oscuro regresa con ímpetu y cargado de resentimientos contra mí.

Golpea, golpea tan duro que me deja colgando de dos dedos… me escupe y mutila sin compasión… 

Ya no ando perdida y en contra de todos mis anteriores pensamientos, deseo estarlo…

Ansió con tanta fuerza volver que el corazón revienta en el pecho… él se ríe de mí… despiadado, paciente, frío a la espera de mi próximo movimiento.

Aturde mis emociones, perturba mis sentidos con el solo deseo de verme caer, presenciar mi propia exterminación…

¿Qué sentido tendría querer apoderarse de mí? ¿Habitar si quiera por unos instantes dentro de mi yo?

Aquí… hace tiempo que ya flaquean algo más que las piernas.

Yo ya no necesito juicios de nadie para declararme culpable por encontrarme y tener la amargura de haberme conocido.

Y de nada sirve ya autocompadecerme… es ridículo… tanto como el que este aquí.

Solo una mente trastornada como la mía se dejaría caer, reventarse contra la rocosida de este abismo desequilibrante.


Se desprende, esclava de la infinidad perpetua de su propio yo.

viernes, 2 de mayo de 2014

Más arriba...


Hoy es uno de esos días en que el ayer me pesa, pesa tanto que sus recodos quedan marcados a piel en cada célula de mi cuerpo.

Y podría quejarme, gritar, llorar, patalear y rendirme. Sería tan fácil rendirse… que por un instante la expectativa me tienta, me llama y me susurra bajito al oído un ¡basta ya! ¡No puedes seguir!

¿Qué sentido tiene correr tan lejos? ¿Dejar atrás los años vívidos sin tenerlos en cuenta? ¿Sin valorar donde llegaste?

Aprender. Es una de esas palabras que llegue a odiar mucho… pero con cada paso, con cada zanca en la que el viento me retrasaba en continuar, descubrí que significa mejorar.

No estoy dispuesta a plantarme. Aunque me canse y el temporal no acompañe. Aunque el camino sea duro y largo, lucharé. Porque rendirse no es opción, hoy ya no.

Voy a dejar de pararme a esperar mientras el segundero me quita tiempo, tiempo que en algún momento dejará de contar sin avisar.

Disfrutar… Apreciar los detalles que no percibimos por tener el objetivo enfocado en lo negativo. 
Se puede. Yo lo sé.

¿Tú lo sabes?


Basta con  empezar a creer en ti. 

sábado, 11 de enero de 2014

Con derecho a padecer miedo


Perdona si llegados a este punto siento un terrible y atroz miedo desequilibrador de mis nervios que se desenvuelve tan rápido y fuerte a mí alrededor impidiéndome respirar desentonado palabras de rabia, decepción y derrota.
Temo a la incertidumbre que golpea el interruptor de la luz y me deja en completa oscuridad ante una sala llena de acontecimientos sin ilustrar a trazos tenues llenos de posibles logros y fracasos que yo aún no conoceré. Y se cae el papel  que cubre la duda lentamente sin  querer ni poder evitarlo…
La adversidad tan llena de desconcierto… Yo tan repleta de inseguridad, con esta gastada mochila  colmada de nadas y vacíos que pesan un tercio de vida humana…que hoy no significa, deja de figurar porque realmente ¿a quién le importa?
Fuente de motivación… Ver los fracasos como retos por traspasar y colgarte un metal de don nadie por alcanzar un no sé dónde de no sé que cual… Al fin al cabo superarse un poquito más.
De esta lucha… (Que es la vida) no saldremos vivos.
A veces cansa esta dura batalla…pero eso no quiere decir que abandone por completo la guerra.
Solo otórgame el derecho a “pause” para curar heridas por tiempo.
Te ruego a gritos silenciosos tregua para meditar una posibilidad de seguir combatiendo.
"Siempre" a un paso de serlo todo.