lunes, 18 de febrero de 2013

14-02-13



Una mañana te despiertas, preparas tu desayuno y compruebas tu ordenador.

Sin saber por qué encuentras un mensaje que va a cambiar el resto de tu día y posiblemente tu vida. (Pero eso aún no lo sabes).

Cambio, te recorrerá la extraña sensación  “necesidad” de conocer todo a cerca de ella.

Y sin darte cuenta en dos semanas pondrá tu mundo patas arriba, y dejará de ser tu mundo, para convertirse en “vuestro mundo”

No podrás estudiar, concentrarte durante más de dos minutos, perderás apuntes, estuches, te dejarás la chaqueta, no escucharás a tu compañera del al lado, te pasarás las clases pensando en cuando y qué hacer para estar con ella.

Ese mismo mecanismo extraño hará que busques su mirada entre la gente para que vuestros ojos se crucen, simplemente para sonreírle como una estúpida y obtener como respuesta su preciosa sonrisa.

Te despertará de madrugada por quitarte la manta y “casi echarte de la cama”, pero tú la perdonarás cuando jugando a tientas en la oscuridad bese tus labios.

Conocerás la sensación de vértigo sorprendente sin montarte en la montaña rusa, cuando desees sus labios y ella vuelva a besarte.

Harás cosas que por otras personas no harías ni loca.

Su ausencia te matará tanto que lloraras sin poder controlarlo, que querrás e inventarás mil escusas por un “rato más a su lado”

Nadie, y repito nadie, te abrazará, te consolará, te hará sentirte tan bien como ella.

¿Por qué?

Muy sencillo, ella es especial, exclusiva, sensible, bonita, tierna, dulce…

Ella es algo tan sencillo y complejo como el amor de tu vida.

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