Noche
de tormenta y triste mañana.
Tenue
luz… como si el amanecer no se quisiese levantarse de la cama, deja paso al
oscuro día lluvioso.
Me
falto algo más que ese empujón que me da el detestable sonido del despertador
para salir de la cama y pisar el frío suelo. Dos horas más tarde… nada, nadie…
Calles mojadas, cristales empañados… nostalgia, me envuelve, me abraza y… me
hace llorar, pero indiferente como ninguna, no me consuela.
Cae
tan lento que ni parece descender, tanto que con su tardío caminar me va
consumiendo, impacientando, desesperado… tiempo. El mismo “que se escurre de
entre mis manos cuando estas a mi lado”, el mismo que se escapa dos de cada
cuatro domingos, el mismo que hoy me hace echarte en falta… ese mismo.
Segundo
cero… ¿Sabes cuál es? Fácil… Suave, lento,
tierno, dulce, primero, fascinante, único, tu beso.
Y da igual donde estemos en ese momento,
estoy casi rozando el cielo…

