martes, 23 de agosto de 2011

Vuelven...

Esas noches de fresquito con sudadera
¿El qué hacemos nosotros solos?
El te voy a echar de menos, y ese nudo en la garganta al dar un de tantos  abrazos fuertes y dos besos, y sentir y pensar, ojala no te fueras.
Vuelven los momentos vanos en los que unos estudian, otros trabajan y otros descansan.
Vuelven las tormentas que te empapan y que añoras, que no quieres y que deseas, que no hacen falta y que tanto necesitas.
Vuelve esa ansiedad por lo desconocido, y esas ganas interminables, de que el tiempo, de duerme vela termine, para empezar de nuevo, quizás, con más fuerzas, que el año anterior.
Vuelven las veladas de domingo sentados hablando de todo sin y con, sentido.
Volvemos a recordar lo que se siente al ver que se empieza  a marchar el verano.
Volvemos ha rememorar todo lo que queríamos hacer, lo que hemos hecho, y sobretodo, volvemos a prometer hacer un millón de cosas para el que viene.
Vuelvo a desear pasear por las sinuosas calles, y revivir en cada uno de los rincones, cada una de sus sonrisas, y traer a mi cabeza, recuerdos agradables de esos momentos que no se olvidan.
¡Y son tantos, en tan poco tiempo!
Y poder decir, orgullosamente, que… este año os voy a echar mucho más de menos que al año anterior, si es que aún cabe.

lunes, 8 de agosto de 2011

Detener el tiempo...

No corras, para, stop en este momento…
Detener el tiempo, esos dos segundos…
Que su mirada quede congelada, que no diga nada, y sin permiso ahogarme en el brillo de sus ojos.
Más cerca…
Tal vez, no lo quiera y yo lo desee, pero gusta creer, creer en poder ser capaz de que, como en una foto, este recuerdo queda guardado en mi cerebro, como hierro ardiendo en mi piel.
Miedo, si se difumina, y me aferro tanto, que cierro los ojos para volver ha estar una vez más…
 Y de nuevo, sin dudar, volver al mismo lugar, inhalar su aire, y renovarme por dentro, como cuando tienes esa sed inmensa y encuentras el agua que necesitas para poder  calmarla.
Inagotable, incalculable, indeterminado, quizás, infinito…
Todo ese tiempo y lo que yo haría con el.

martes, 2 de agosto de 2011

Enséñame como hacerlo...

Soy de irme por las ramas, de sacar de donde no hay, de volar sin alas, y de no aterrizar, sino estamparme contra lo que tantas veces evito.
Y así una y otra vez, sin parar.
Pero llega el momento, en que, de tanto volar, y caer, volar y volver a caer, te cansas o tus no alas te dejan, y ya no entras en el eterno juego, “tú me dices y yo te busco”.
Siempre me quedo en las palabras, y si algún día descubriera el porque será, seguramente lo evitaría, pero nadie me enseñó, y sí lo hizo, está claro, que no fue la forma correcta, porqué no funciona…
Soñar, ilusionarme, dos conversaciones, y seguir soñando, eso es todo.
¿Lo entiendes?
Yo tampoco.
Ir ha más, es perderme en un completo mundo desconocido y a la vez, muy familiar, que me llena de ansiedad y nerviosismo, que por más lejos que esté, allí voy yo, simplemente porque con miedo, aún sigo deseándolo.
Incompresible, el actúa sin mi permiso, y aquí estamos, tu me rozas, yo tiemblo, tu hablas, yo tartamudeo. Y no lo dejó, pero es libre, y aunque mi consciente sabe perfectamente lo que hay, mi inconsciente se empeña en hacerlo así siempre…
¿Ves? Lo ha vuelto a hacer.
Este eterno retorno que me vuelve loca y me desquicia, solo pido, enséñame como hacerlo…