A pesar de las horas incompletas de sueño, el cansancio arrastrado de semanas, las desesperanzas arraigadas en cada movimiento realizado, en cada una de las palabras incongruentes que recorren mi cerebro, entre cada una de las páginas y páginas de “teorías psicológicas”, entre todo eso, tal vez, estés tú.
Más allá de no poder soñar bien, no porque mi conciencia no lo quiera, sino porque mi “inconsciencia”, no la deja, más allá de los deseos y fantasías que imagino entre el lento caminar de estas horas, más allá de todo esto, tal vez, estés tú.
Donde quiera que este esa paz, donde reposa la tranquilidad, donde el amanecer y el atardecer son algo más que compartir, donde las lágrimas se transforman en sonrisas, donde el precio del amor otorga valor a más de lo estipulado, donde la incomprensión se transforma en comprensión, donde llegué a entender y desentender mil veces, donde mis recuerdos son mucho más que eso, tal vez, estés tú.
Porque sólo tal vez, el fruto de este nerviosismo, sentimientos inestimables, sensaciones recordadas, contradicciones, deseos, inquietud, seas tú…

