Ha llegado la hora, lentamente desciendo al suelo, levanto
el nórdico y aquí estáis ¿Quién sabe cuánto tiempo me llevo deslizarme hasta
abajo? ¿Quién sabe cuánto me costó repasarme a fondo?
Y hoy os tengo aquí frente a mí, decidiendo si sacaros de
debajo de la cama e invitaros a trepar a mi nivel nefasto de conciencia… pero
por algo se empieza… Y yo he aprendido qué existen finales tan tristes como
dichos comienzos.
He tirado bien fuerte de vosotros hacia la superficie,
pretendiendo hacer de las heridas, cicatrices, del llanto, una batalla campal
donde al final gane el aprendizaje a base de tatuajes en mi piel, que no hay
dolor si hallas alivio en ello. Y el placer, joder, es todo mío. Entrar y salir
del bucle masoquista, irrumpiendo las mil imágenes de ti, de mí, de todxs…
Desplegar la valentía en tu copa fría, atragantándote con el miedo de...



