domingo, 30 de agosto de 2015



Cerrar y abrir, parar y correr…volar…

Abrir mis brazos y rodearte, sentir tu piel y tu sonrisa en mi hombro…

Acordarme a que sabe la felicidad de volver a besarte. Recordar los labios tan suaves que tienes… y enloquecer.

Deslizar mis manos por tu espalda y sentirme en casa.

Una casa a la deriva y sin tregua.

Hoy me toca pernoctar fuera, deseando encontrarte, enredarnos y destrabarnos, volver hacerlo por el placer de disfrutarlo…

Ansiando volver a verte doblar la esquina y que esa sonrisa ilumine tu mirada desbocando mi corazón…correr tras los latidos para morir en un roce de nuestros labios y notar esa sensación de que despegamos del suelo, solo estamos tú y yo, el mundo se quedó allí muy abajo…

Te echo tanto de menos que ni si quiera sé cómo explicarlo.


Deseando que la vida, la suerte o lo que sea, me permita llegar todos los días a casa.