Y entonces como
si fuese realidad me quedaré respirando entre tus brazos, inhalando el momento,
tan solo por no enfrentarme a la fría soledad que aplaca el calor reticente
entre el hueco de al lado de la cama y yo…
Exprimir cada
instante apurando los segundos, y para que engañarnos también los terceros, como
si ese miedo se volviese infinitamente eterno. Allí, allí me quedo, no hay
lugar, espacio, tiempo, solo pequeños fragmentos de ti y de mí, pasados, quizás
futuros ¿Quién sabe?
Me aferro a ello
como cuando siento frío y me arropo bajo el peso del nórdico por qué sé que
pasará o me dormiré sin pasarlo.
Y soñar, sigue
significando poder estar contigo…
Sueños que me
permiten alcanzar trocitos de esa verdad echa a pedazos momentáneos.
