Cuando las fuerzas se escapen por la boca.
Cuando el llanto te ahogue la respiración.
Cuando no puedas levantarte de la cama.
Cuando te flaqueen la piernas y no des más de ti.
Cuando el dolor se hace tan grande que rompe el mundo.
Cuando te descolocas y el planeta gira sin ti.
Cuando el vacío no es solo interior.
Cuando se desvisten las ganas de seguir.
Cuando la oscuridad te robe cada rayito de luz.
Cuando solo te cuenten mentiras, y ya no distingas la verdad.
Cuando te estallen las sienes y el dolor sea mínimo en comparación al del corazón.
Cuando nada tenga sentido, y tampoco trates de buscarlo.
Cuando la insignificancia se apoderé en grado máximo de ti.
Cuando no seas capaz de ignorar lo ya ignorado.
Cuando el olvido no quiera seguirte.
Cuando las cosas para olvidar superen con creces las bonitas para recordar.
Cuando el finito este al doblar la esquina y el infinito enterrado en vida.
Cuando el principio vuelva a ser igual que el último final.
Cuando no queden motivos por los que sonreír.
Cuando el perdón sea totalmente inútil.
Cuando por cada instante de recuerdo no seas capaz de no llorar.
Cuando las tristeza venza por goleada a la alegría.
Cuando las palabras sean más que los actos, y sigan llenas de silencios.
Cuando los silencios incómodos ocupen cada una de las conversaciones.
Cuando no quede nada por decir.
Cuando solo puedas escuchar tu propia voz y te canses de ella.
Cuando la rutina te asfixie y se vuelva tediosa.
Cuando los pequeños detalles se repudien al exilio.
Cuando deje de existir esa felicidad momentánea.
Cuando a tu alrededor no halles nada ni nadie.
Entonces verdaderamente merecerá la pena luchar.
A veces se tiene que tocar fondo, para dar cuenta, de cuan arriba estabas.


