domingo, 29 de mayo de 2011

Tú lo sabes bien...


Que la vida se deshace en un momento, tú lo sabes bien, que sin querer se escapa de nuestra manos lo que tanto hemos deseado, y rozando con ternura la comisura de tus labios, te robo un suspiro, de esos que no hacen daño, por miedo, cojo palabras de tu boca, para saborear el significado, y sin querer, voy cerrando los ojos para navegar con mis manos, la mar de tu cintura, que por ahora, no hace estragos.

Que las aguas de tu playa me llevan donde nadie me ha llevado.

Que este calor inmenso me invita a bañarme en tu cuerpo, tantas veces deseado.

Allí voy ,remando con la inseguridad que me caracteriza, sin saber rumbo ni nada conocido, guiándome por mis sentidos, escuchando propias corazonadas, quizás, me termine ahogando…

Y a flote sale mi barquita, insignificante, como si nada.

Pero ella quiere volver, tú lo sabes bien, y yo no la estoy dejando.

Porque odio necesitarte, como te estoy necesitando.

jueves, 5 de mayo de 2011

Echándote de más...

Todo marcha como siempre, unas veces demasiado rápido y otras aún más despacio.
Y entre la tarde y la noche, con los últimos rayos de sol que penetran por mi opaco cristal, recuerdo que no estás… Y que aunque me faltes no vas estarlo, a menos por un tiempo bastante considerable.
Despacio, más aún, me acostumbro a tu ausencia en las tardes de este abril lluvioso, queriendo compartir esas no charlas contigo, y algún que otro abrazo a destiempo y sin medida. Perder la concentración y acabar hablando de estupideces que te arrancan las ganas de reír sin parar y sin más, disfrutarlo.
Así como estoy, es como me quedo, echándote de menos un años más, recordando en cada paso que doy por esta calle sinuosa, que quizás, ahora tú podrías estar…
Y con ese quizás, viajo tiempo atrás y recuerdo mil travesuras diciendo “hace tantos años ya”, esas noches bajo el inmenso nórdico polvoriento de nuestro “ya no lugar” y esas manos amarillas heladas.
Aquellas tardes sin nada que hacer, sentadas en la esquina de mi calle, hablando de mil cosas con o sin significado, tratando de buscar una solución, aunque  en aquel momento no la tuvieran.
Historias incompletas que aún así, fueron historias, a medias, que sin quererlo forman hoy mis recuerdos y me hacen recordarte,  queriendo sin querer.
Y sabes que no lo mereces. Pero te quiero igual.
Un parpadear y se va ese tiempo que debería pero no lo es.
Te quiero peque, y te echo, en días como estos, demasiado de menos.